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Suprême Conseild’Occitanie et d’Europe Centrale
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El ser humano como organismo divino y la justicia tridimensional

Dr. Adrian Ashley Toader-Williams

Adrian Ashley Toader-Williams expone la justicia tridimensional de Umaniterra, la matriz Deoclavis, el perdón y la regeneración.

Una figura de Umaniterra sostiene una balanza de tres platillos sobre un globo terráqueo.

La reconstrucción de la masonería mediante la Balanza de Tres Platillos y la Matriz Divina Deoclavis en la visión de la Orden Masónica Umaniterra

Datos del autor facilitados con el original

Dr. Adrian Ashley Toader-Williams, Ph.D. 3-33-66-98-99-100

Miembro de la Academia Internacional de Ciencias

Gran Maestro fundador de la Orden Masónica Umaniterra (U M A N I T E R R A), Internacional, Rumanía

Teniente Gran Comendador del Suprême Conseil d’Occitanie

Teniente Gran Comendador del Suprême Conseil d’Occitanie France et d’Umaniterra Roumanie

Nota editorial: Este ensayo traducido presenta la perspectiva filosófica e iniciática de su autor dentro de Umaniterra. Sus interpretaciones de la historia y del ritual expresan esa perspectiva y no constituyen una posición compartida por todas las instituciones masónicas. Los títulos y las credenciales del autor se reproducen tal como fueron facilitados.

Resumen

Este amplio estudio analiza la visión de la Orden Masónica Umaniterra (O:.M:.U:.) sobre el ser humano como organismo divino, la «Justicia del Tercer Milenio», simbolizada por la Balanza de Tres Platillos (B3T), y la Matriz Divina, la Clave Deoclavis, con sus nueve egregores fundamentales. El artículo explora la fidelidad, la traición, el perdón y la regeneración en el recorrido iniciático, la meritocracia de los grados, la reforma de la masonería rumana, el papel de la agricultura como primera obra masónica, la antropología sagrada y la necesidad de una Constitución del Tercer Milenio. El texto incorpora citas de la Declaración de Principios de la Orden Umaniterra y de la filosofía de la O:.M:.U:., y ofrece una perspectiva coherente de una masonería adaptada a su tiempo y a la cultura rumana, capaz de responder a los desafíos contemporáneos.

1. Introducción: el ser humano como organismo divino y el nuevo paradigma iniciático

En la visión de la Orden Masónica Umaniterra, el ser humano no es únicamente un ser racional o moral. Es un organismo vivo divino, una encarnación y una expresión concreta del Gran Arquitecto del Universo. Esta antropología sagrada redefine todo el recorrido iniciático y fundamenta un nuevo paradigma de la responsabilidad, el mérito y la justicia.

La Declaración de Principios afirma expresamente: «Umaniterra reconoce en el ser humano a un ser divino, dotado de libertad, dignidad y responsabilidad cósmica».

Esta visión es ontológica, no metafórica: el ser humano es una manifestación de la divinidad en el plano material, un constructor de su propia existencia y un cocreador del mundo.

En este contexto, Umaniterra propone una reforma profunda de la masonería, adaptada al Tercer Milenio. La Justicia Tridimensional, simbolizada por la Balanza de Tres Platillos (B3T), y la Matriz Divina, la Clave Deoclavis, con sus nueve egregores, se convierten en instrumentos fundamentales para comprender la fidelidad, la traición, la responsabilidad y la regeneración.

2. El fundamento antropológico de Umaniterra: el ser humano como encarnación de la divinidad

2.1. La antropología sagrada

Umaniterra parte de la premisa de que el ser humano es un ser divino encarnado, un microcosmos que refleja el macrocosmos. Esta visión se distingue de las interpretaciones simbólicas de la masonería occidental al proponer un enfoque ontológico: el ser humano no se limita a imitar la divinidad, sino que la encarna.

Esta perspectiva implica:

  • una responsabilidad moral mayor;
  • la conciencia del propio papel como cocreador;
  • el compromiso con una ética del cuidado del planeta;
  • la comprensión de la traición como ruptura con lo sagrado;
  • el cultivo de las virtudes como actos de respeto y reconocimiento de lo que uno es y de quién es, manteniendo la conexión con la divinidad.

La Declaración de Principios subraya:

«El ser humano está llamado a manifestar su naturaleza divina mediante actos, no solo mediante palabras».

2.2. La agricultura como primera obra masónica

En la filosofía de Umaniterra, la agricultura se considera la primera construcción del ser humano. Así como el Gran Arquitecto creó el reino vegetal y después el animal, el ser humano continúa la creación cultivando la tierra y criando animales.

La agricultura se convierte así en:

  • un acto de cocreación;
  • una responsabilidad sagrada;
  • una expresión de la ley de la siembra y la cosecha;
  • el fundamento de la meritocracia del primer grado.

Las civilizaciones antiguas, como Egipto, comprendieron esta verdad, que Umaniterra vuelve a situar en el centro de la iniciación.

3. La Balanza de Tres Platillos: la Justicia del Tercer Milenio

Ilustración de Umaniterra con una figura que sostiene una balanza de tres platillos.

Ilustración original. Su leyenda en francés dice: «Justicia Tridimensional. El Caballero Umaniterra sostiene la Balanza de Tres Platillos».

3.1. Por qué dos platillos ya no bastan

Desde hace más de 3.700 años, la humanidad utiliza un modelo de justicia con dos platillos: los hechos y la ley. Umaniterra sostiene, sin embargo, que este modelo es incompleto, porque ignora las dimensiones espirituales, morales y ontológicas del juicio. Para comprender mejor el significado de los platillos y el funcionamiento de la Balanza de Tres Platillos como modelo de pensamiento, véase la figura 1.

Figura 1 con dos configuraciones de una balanza de tres platillos, identificadas como A y B.

Figura 1. La Balanza de Tres Platillos en las configuraciones A y B del documento original.

3.2. Los tres platillos de la Justicia Tridimensional

  • El Platillo de los Hechos: la realidad objetiva.
  • El Platillo de la Ley: las normas, las reglas y las tradiciones.
  • El Platillo Divino: el amor, la sabiduría, la compasión y la verdad espiritual.

La Justicia del Tercer Milenio no puede funcionar sin este tercer platillo, que vuelve a equilibrar los dos primeros e introduce una dimensión moral superior.

3.3. La meritocracia iniciática

Umaniterra rechaza la tradición según la cual el grado de Maestro Masón se concede únicamente porque no se ha demostrado que el solicitante sea culpable del asesinato de Hiram. Esta mentalidad, «si no te descubren, asciendes», ha generado corrupción, conductas desviadas y degradación moral de la masonería.

En su lugar, Umaniterra introduce:

  • El grado de Aprendiz Meritócrata: la comprensión de la ley de la siembra.
  • El grado de Compañero Meritócrata: la comprensión del Nivel del Plano Horizontal (NPO, por sus siglas en rumano).
Un nivel de burbuja triangular de Umaniterra sobre una mesa y sostenido por manos enguantadas.

El instrumento que ilustra el Nivel del Plano Horizontal (NPO) en el documento original.

  • El grado de Maestro Meritócrata: la comprensión y la aplicación de la B3T.

Esta meritocracia es una forma de justicia tridimensional aplicada a la iniciación.

4. La traición y el perdón en el recorrido iniciático

4.1. La copa de las libaciones: símbolo de la amargura

La copa de las libaciones recuerda al iniciado que una promesa incumplida deja una profunda amargura:

«Que esta bebida, ahora amarga, sea para ti un símbolo de la amargura y del remordimiento…»

Esta amargura tiene una función pedagógica: muestra que el camino de la virtud es difícil y está sembrado de decepciones.

4.2. La traición como fenómeno psicológico y espiritual

La traición es resultado de:

  • la envidia;
  • la ambición;
  • la sed de poder;
  • el miedo;
  • el deseo de emancipación;
  • la incomprensión del papel iniciático.

El traidor abandona lo sagrado y cae en lo profano. El factor sorpresa intensifica la traición y revela la verdadera naturaleza del individuo.

4.3. El perdón como acto de regeneración

Si la traición es la mayor decepción, el perdón es el mayor esfuerzo. No es debilidad, sino trascendencia. El perdón regenera, restablece el equilibrio y permite la evolución espiritual.

5. La Matriz Divina, la Clave Deoclavis y los nueve egregores

La Clave Deoclavis representa la arquitectura sutil de la realidad. Sus nueve egregores son los principios que rigen la dinámica de la fidelidad, la traición y la regeneración.

La matriz Deoclavis con nueve puntos numerados unidos por líneas geométricas de colores.

El diagrama Deoclavis original conserva sus abreviaturas rumanas. Los nueve principios se traducen a continuación en el mismo orden numérico.

5.1. Resonancia

La fidelidad crea armonía; la traición produce disonancia.

5.2. Reconocimiento

Reconocer el valor del otro es el fundamento de la fraternidad.

5.3. Recursos

Los recursos morales se ponen a prueba en los momentos de decepción.

5.4. Razón

La razón modera los impulsos del ego y aclara las situaciones ambiguas.

5.5. Respeto

El respeto es la condición mínima de cualquier relación sagrada.

5.6. Responsabilidad

Cada hermano es responsable de las consecuencias de sus actos.

5.7. Reciprocidad

La fidelidad es un intercambio equilibrado; la traición lo rompe.

5.8. Recompensa

La recompensa de la fidelidad es el crecimiento espiritual; la de la traición, la amargura.

5.9. Regeneración

La regeneración solo es posible mediante el perdón y la reforma.

6. La reforma de la masonería rumana: una necesidad histórica

6.1. La identidad rumana en la masonería

Umaniterra propone una masonería:

  • adaptada a la cultura rumana;
  • arraigada en la espiritualidad cristiana ortodoxa;
  • abierta a la mitología precristiana;
  • vinculada a los valores universales.

6.2. La Constitución del Tercer Milenio

Una constitución moderna debe ser:

  • flexible;
  • adaptable;
  • vinculada a las realidades sociales;
  • orientada al bien común;
  • acorde con la Declaración de Principios de Umaniterra.

6.3. La colaboración iniciática rumana

Umaniterra propone colaborar con:

  • otras órdenes iniciáticas rumanas;
  • instituciones académicas;
  • comunidades espirituales.

6.4. Publicaciones e investigación

La Orden apoya:

  • revistas iniciáticas;
  • trabajos científicos;
  • estudios de psicología social;
  • análisis de la justicia tridimensional.
Una figura de Umaniterra sostiene una balanza de tres platillos sobre un globo terráqueo.

Representación de la Balanza de Tres Platillos de Umaniterra, reproducida del documento original.

7. Conclusión ampliada: el ser humano, la justicia y la regeneración en la visión de Umaniterra

A la luz de los principios de la Orden Masónica Umaniterra, la fidelidad, la traición, el perdón y la regeneración no son simples conceptos morales. Son procesos iniciáticos fundamentales que definen la evolución del ser humano como organismo divino. La Balanza de Tres Platillos ofrece un modelo tridimensional de justicia en el que la dimensión divina complementa y trasciende las dimensiones fáctica y normativa. La Matriz Divina, la Clave Deoclavis, explica los mecanismos sutiles mediante los cuales se construye la fidelidad, se manifiesta la traición y regenera el perdón.

La reforma de la masonería rumana propuesta por Umaniterra no es solo una necesidad administrativa. Es una reconstrucción ontológica, un regreso a lo sagrado, a la identidad cultural y a la responsabilidad cósmica del ser humano. En un mundo marcado por crisis morales, sociales y ecológicas, Umaniterra recuerda que el ser humano es un ser divino y que su conducta debe reflejar esta realidad.

Al final, el iniciado descubre que la verdadera victoria no consiste en la ausencia de traición, sino en la capacidad de permanecer fiel a la luz, perdonar, regenerarse y contribuir a la armonía universal. La Justicia del Tercer Milenio no es una justicia del castigo, sino del equilibrio, la responsabilidad y el amor. Y el ser humano, como organismo divino, está llamado a ser el arquitecto de su propia transformación y cocreador de un mundo mejor. ¡He dicho!