Estudio
La tolerancia y sus límites
La enseñanza masónica pide a los miembros tolerar opiniones y creencias distintas, reconociendo que la tolerancia no exige callar ante una conducta que daña a otros.
La enseñanza masónica pide a los miembros tolerar opiniones y creencias distintas. Tolerar significa permitir a otros sostener puntos de vista que no compartimos y tratarlos con cortesía en la logia. No significa abandonar las normas propias de la logia ni fingir que todo acto es igualmente aceptable.
El límite de la tolerancia es la conducta que daña a otros o rompe la confianza del cuerpo. Un miembro puede discrepar de un hermano sin desprecio, pero no puede usar la logia para atacar la dignidad de otros. Cuando se cruza una línea, la logia aplica sus normas por el cauce previsto, con una audiencia justa para el miembro afectado.
Ejemplo: dos miembros sostienen posturas opuestas sobre una cuestión pública. Debaten con respeto en una sesión y acuerdan discrepar. Un tercer miembro se burla después en una sesión de las creencias de uno de ellos. El presidente detiene el comentario, recuerda el deber de cortesía y remite cualquier queja posterior al procedimiento previsto. La discrepancia fue tolerada; el desprecio, no.
