Estudio
El valor de reconocer un error
En la enseñanza masónica, reconocer un error es señal de integridad, porque quien no puede corregirse tampoco puede mejorar la obra que comparte con otros.
En la enseñanza masónica, reconocer un error es señal de integridad. Un miembro que no admite una falta no puede corregirla, y una logia que no sabe corregir a sus miembros no puede mejorar la obra común.
Admitir un error es más difícil que evitarlo, porque expone al miembro al juicio de otros y a su propio orgullo. La enseñanza no pide un castigo público de uno mismo. Pide enunciar con claridad qué salió mal, reconocer sin rodeos a quiénes afectó y dar un paso concreto para reparar el daño.
Ejemplo: un tesorero descubre que una cifra de las cuentas de la logia se registró mal. Lo comunica a los oficiales en la siguiente sesión, presenta la corrección y propone revisar el procedimiento de anotación. La logia conserva su confianza, y el error se convierte en lección en lugar de encubrimiento.
