Estudio
La hospitalidad y el hermano visitante
La hospitalidad masónica acoge a un miembro visitante con cortesía, mientras la logia mantiene sus propias normas y comprueba lo que necesita saber antes de que participe.
La hospitalidad masónica acoge a un miembro visitante con cortesía y respeto. Un hermano que llega de otra logia es recibido como huésped de la obra, pero la logia anfitriona mantiene sus propias normas y comprueba lo que debe saber antes de que participe en sus trabajos.
Hospitalidad y vigilancia no son opuestas. Una bienvenida cálida es compatible con una revisión cuidadosa de las credenciales, y esa revisión es en sí misma una cortesía hacia el visitante, pues protege a la logia y a él mismo de cualquier confusión. El anfitrión debe explicar el orden de la sesión, sentar al visitante donde pueda seguir los trabajos y dejar claro qué partes de la sesión están reservadas a los miembros.
Ejemplo: un miembro de una logia hermana asiste a una sesión. El oficial de la puerta le saluda, pide los documentos que exige la logia anfitriona y le sienta junto a un miembro que puede explicarle el orden del día. Cuando la sesión pasa a asuntos reservados a los miembros, se agradece la presencia al visitante y se le invita a tomar un refrigerio. Nada se le oculta, y la logia mantiene sus normas.
