Estudio
Discreción y rendición de cuentas
La discreción protege la dignidad de los demás y la rendición de cuentas garantiza que la confianza depositada en un oficial se honre; la enseñanza masónica mantiene ambas juntas.
En la enseñanza masónica, la discreción protege la dignidad de los demás y la rendición de cuentas asegura que la confianza depositada en un oficial se honre. Ambas van juntas: un miembro puede mantener privados los asuntos privados, pero debe responder de las decisiones que toma en su cargo.
La discreción no es silencio sobre las faltas. El miembro que guarda confidencias no debe usarlas para ocultar una mala conducta a quienes tienen derecho a saberla. La rendición de cuentas consiste en informar de las decisiones por el cauce previsto, explicarlas cuando se pidan y aceptar la corrección del cuerpo que confió el mandato.
Ejemplo: un oficial que ha tramitado una queja delicada mantiene en reserva los nombres en la conversación, pero informa al consejo de la logia de que la queja se recibió, de cómo se gestionó y de lo que se decidió. Los detalles quedan protegidos; el proceso permanece abierto a quienes deben responder por él.
